Christian Dalmau de los Vaqueros Quiere ser Dirigente

Desde que el padre de Christian, Raymond, debutó en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) en 1966 con los Piratas de Quebradillas, el apellido Dalmau ha estado ligado a la liga local por más de 50 años. El patriarca se retiró en 1985 después de una ilustre carrera con la franquicia de Guajataca y de inmediato comenzó a dirigir en 1986.

Christian, junto a sus hermanos Richie y Ricardo, se estrenaron en el torneo durante la década de los noventa para expandir el legado familiar con exitosas carreras balonceslísticas. El mayor (Richie) y el menor (Ricardo) colgaron los tenis ya hace un tiempo.

A fin de mes le toca decir adiós a Christian, por lo que para el 2018 puede ser la primera vez en cinco décadas que un Dalmau no esté presente en el BSN.

“Christian se merece un respeto de toda la historia BSN, de todos los chamacos jóvenes que están buscando su sitio como todas las leyendas que han jugado. Creo que es una referencia de profesional. Es un hombre positivo, siempre ayuda. Deja el legado de un grande en la liga”, sostuvo su actual dirigente en Bayamón, Paco Olmos.

“Va a hacer mucha falta”, dijo por su parte, Allans Colón, técnico de los Cariduros, quien trabajó con el canastero en el 2013 en los desaparecidos Mets de Guaynabo.

“Es el último de los Dalmau. Ya no va a ver a un Dalmau en la cancha. Hay apellidos que suenan en el baloncesto y dan duro. Y, obviamente, si mencionamos a un Dalmau es un apellido fuerte”, agregó.

Christian ha sido influencia para algunos jugadores, como el caso del también armador Filiberto Rivera.

“Con él aprendí demasiado. Mi primera experiencia como profesional fue con él en Coamo y a la verdad que he sido agradecido siempre que estoy con él”.

Después de 24 temporadas, Christian decidió ponerle fin a una trayectoria inigualable cuando suene el último silbato de la temporada 2017. A simple vista, la decisión del armador de 41 años parece apresurada si uno se deja llevar por su físico y por cómo todavía se mueve en el tabloncillo.

Empero, para Christian no hay otro mejor momento que hacerlo ahora y emular, nuevamente, a su legendario progenitor.

“Quiero hacerlo en buena lid. Me siento bien físicamente y siempre me he querido retirar en un buen momento, todavía pudiendo jugar el baloncesto. Estoy tranquilo. Uno nunca se prepara para esto, pero sí sabe lo que viene en camino. Admiré mucho de la manera que mi padre se retiró, promediando 20 puntos, pudiendo jugar cinco o seis temporadas más. Se retiró en grande. No estoy a ese nivel ahora pero sí la gente puede ver en mí una gran condición física y que puedo aún jugar par de años más”, indicó.

El quebradillano admite que lo pudo hacer antes, pero quiso recuperarse de una operación para reconstruir del ligamento anterior cruzado de su rodilla derecha en el 2015 porque no quería jubilarse herido del deporte que sudó por más de dos décadas.

Christian deja un trayecto que lo coloca como el único jugador con más 10,000 puntos (gesta que comparte con su padre), más de 2,500 asistencias y más de 1,000 triples en el BSN.  y tiene el mismo trofeo de temporada regular ganados en el 2004 y 2011.

También, fue JMV y monarca en la liga profesional de Polonia en el 2006, además de formar parte de la Selección Nacional de Puerto Rico durante varias competencias, incluyendo en los Juegos Olímpicos en Atenas en donde Puerto Rico le propinó la primera derrota olímpica a un equipo enebeísta estadounidense.

Que no haya otro Dalmau en la familia que siga los pasos de forma inmediata en el BSN no es algo que le preocupe a Christian. El clan está en paz con lo aportaron todos en el baloncesto puertorriqueño.

“En algún momento se iba a acabar. En ningún momento pensamos en el legado. Lo que hizo mi papá fue grande. Lo que hicimos nosotros fue por nosotros. No fue porque mi papá nos metió presión de nada. La pasión que tuvimos como jugadores la hemos demostrado. Nosotros también estamos de la misma manera, que no le decimos a nuestros hijos que tienen que jugar esto. Queremos que hagan deportes, pero queremos que lo hagan con pasión y apoyarlos. Es lo más importante. Así que, si se va un legado, pues se queda la memoria y la historia de lo que hicimos como familia, que es bien importante”, indicó.

Quiere ser coach

La despedida de Christian del baloncesto será un hasta luego, ya que desea comenzar su carrera como técnico, tal como hizo su padre, quien dirigió en el BSN por más de dos décadas y al Equipo Nacional.

“A mí me apasiona esto. Es algo que llevo en la sangre. Mi pasión por el baloncesto es bien grande. Creo que puedo aportar mucho de mi conocimiento con toda la experiencia que acumulé. Puedo trasmitirlo a los muchachos jóvenes. Me veo ligado al baloncesto, dejaré de jugar, pero me quedaré dirigiendo, en la parte que yo pueda aportar para el baloncesto. Me gusta mucho el desarrollo de los muchachos”, recalcó Dalmau.

Elogio de sus Pares

Jugadores como Alex Galindo, delantero de los Vaqueros; y Larry Ayuso, escolta de los Cariduros, resaltaron las cualidades que hicieron a Christian uno de los mejores de su era.

“Es uno de los grandes que ha pasado por el BSN. Más allá de los puntos y los triples es su ética de trabajo. Ves que en esta etapa de su carrera todavía está en ‘top shape’ como se dice. Eso es algo que los jóvenes que están subiendo, es el mejor legado que puede dejarles. Es de lo más que trabaja y es un ganador”, indicó Galindo.

“Qué uno puede decir de Christian. Jugué contra él por los pasados 10 años. Uno de los mejores armadores que la liga ha dado. Una trayectoria que se quedará en la historia. Logró mucho internacionalmente y aquí. Le deseo siempre lo mejor. Todo momento que tuve con él fue bonito”, destacó Ayuso.

Editado.
Fuente: El Nuevo Día – 20 de junio de 2017

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