El Hielo, Ese Antojo Que Se Volvió Una Urgente Necesidad

La falta de energía y refrigeración que dejó el huracán disparó la demanda de cubitos. Las fábricas no daban abasto y tuvieron que producir día y noche. A 12 meses, las ventas de hielo siguen al alza en Bayamón.

“Estamos preparados si viene otro huracán como María». La frase es de José “Lin” Romero, supervisor de El Coquí Ice Plant de Bayamón. El hombre, con casi 30 años de experiencia, nunca había vivido un impacto como el del 20 de septiembre de 2017 ni las filas interminables en las plantas de hielo que provocó el ciclón. La isla entera estaba sin luz, sin neveras, sin frío. Con un calor abrasador. Y el hielo se volvió una necesidad urgente. La demanda se disparó y las fábricas no daban abasto. Incluso, tras regresar a la normalidad las ventas en esta industria se han mantenido al alza durante los pasados meses, según empresarios del sector.

“Lo que más que me impactaba era ver la desesperación por una bolsa de hielo”, recordó Lin.

Un año después, la venta de hielo ha subido casi un 10%, a pesar de que hay plantas “que tienen una disminución de clientes”, explicó Carlos Crespo, uno de los fundadores de la Asociación de Industriales del Hielo y propietario de Crespo Ice Plant en Puerto Nuevo.

En su caso, muchos de los clientes a los que les vendía como gasolineras, restaurantes, cafeterías y colmados, entre otros, no reabrieron después de María y su cartera de compradores disminuyó. Sin embargo, los negocios que estaban cerca de esos establecimientos atrajeron a esa clientela y le están ordenando más bolsas.

La venta de hielo es cíclica. Se dispara en fechas como Navidades o los meses de verano. También cuando se acerca un huracán, pero nunca fue tan alta como con María. En la isla hay unas 40 plantas de hielo, de las cuales 21 pertenecen a la asociación. Pero esas 40 no fueron suficientes para el incremento en la demanda que se experimentó tras el impacto.

Antes del huracán María, la Asociación calculó que se vendían en la isla entre 30 y 40 millones de bolsas al año. En promedio, unas 3.3 millones de bolsas de hielo al mes pero tras el huracán, esa cifra trepó a 6 millones de bolsas. En noviembre del año pasado se llegó a los 4 millones y en diciembre a 5 millones más.

Las hieleras empleaban en Puerto Rico a unas 1,000 personas antes de María y abastecían a entre el 80 y 90% de pequeños negocios de la isla, según la Asociación de Industriales del Hielo. A un año del huracán, dan trabajo a unas 800 personas y siguen supliendo al mismo porcentaje de pequeños negocios.

José “Lin” Romero, el supervisor de El Coquí Ice Plant y quien vive a corta distancia de la empresa en Bayamón, narró que tras comenzar a sentir la fuerza de María, temió que la estructura de la planta no resistiera la furia de los vientos y se preocupó.

Sin embargo, la hielera pudo resistir el impacto de María. Pero no a todas les fue igual. Una hielera de Santurce no pudo volver a operar.

Durante los dos días siguientes al impacto, el dueño de El Coquí, Carlos López, y sus empleados trabajaron como pudieron en la reparación de la estructura. “Lo primero fue asegurar la planta, después tapar la parte de atrás y luego, verificar que pudiéramos arrancar con la producción”, recordó López, quien indicó que dos de las cuatro máquinas sufrieron averías y hubo que repararlas en corto tiempo.

A la semana, las cuatro estaban encendidas, con generador, pues no había energía eléctrica en el área, al igual que en la mayor parte de la isla.

Editado

Fuente: endi.com

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