Motivación en la Transición Escolar a Distancia

La emergencia que ha provocado la pandemia del coronavirus nos lleva, por primera vez, a una nueva realidad escolar con un semestre académico a distancia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado que es difícil ofrecer recomendaciones universales sobre el regreso a clases en escuelas y universidades. No obstante, al momento las prioridades más relevantes de la OMS son definir lo que está en riesgo y cuál va a ser el efecto de cerrar las escuelas. Simultáneamente se debe sopesar cuál sería el efecto en los niños y jóvenes versus la posibilidad de una amplia transmisión comunitaria.

Para las familias en todo el mundo esta situación provoca gran ansiedad, y Puerto Rico no es la excepción. El proceso de transición, el acceso o la limitación de herramientas digitales, la multiplicidad de roles y el manejo de las medidas de prevención y de distanciamiento social nos afectan a todos. La composición del núcleo familiar, la etapa de desarrollo de nuestros hijos, las necesidades especiales y las responsabilidades de los padres son factores que no se pueden excluir de la fórmula de preparación para un año escolar nunca antes visto. Para los padres y madres que trabajamos, es momento de evaluar cómo ajustar la rutina de clases con nuestras responsabilidades de trabajo, ya sea de modo presencial o remoto. La prioridad debe ser cómo establecemos estrategias que nos ayuden a crear el mejor ambiente escolar posible.

Previo al inicio de clases, solicita la información de contacto de los maestros, revisa el calendario escolar y haz un inventario de los materiales escolares que vayas a necesitar. Es momento de preparar un área de estudio y establecer horarios, de modo que se pueda desarrollar una rutina. Muchos no tienen el espacio ni los recursos para crear un espacio aparte, pero se puede preparar una esquinita cómoda para que el estudiante tenga privacidad, y a la vez cuente con nuestro apoyo. Es importante que se consideren los intereses de nuestros hijos y sus periodos de mayor productividad. De ser posible, que los niños puedan iniciar con las actividades educativas que más les atraigan y de las materias que dominen mejor. Esto los ayudará a ganar confianza y les permitirá atender las demás tareas con buen ánimo.

Asimismo, es vital buscar información sobre las plataformas que vayan a utilizar en cada escenario escolar. Si no las entienden, existen tutoriales en internet que podrían utilizarse como referencia. Como familia, debemos estudiar y aprender sobre estas plataformas porque ante el panorama mundial, ya no es algo del futuro sino de nuestra vida cotidiana. Para las familias que no cuenten con acceso a recursos digitales, es momento de dialogar con las autoridades escolares para identificar alternativas. También se pueden crear grupos, virtuales o con otras medidas de distanciamiento social, que faciliten el desarrollo de una comunidad de aprendizaje y de apoyo, tanto para los padres como para nuestros hijos.

Debes estar atento a cómo se está manejando la situación. Esto te ayudará a estar en una mejor disposición. La resistencia al cambio puede estar acompañada de emociones negativas y la oportunidad de éxito va a depender de nuestra reacción. La responsabilidad de animar, motivar y apoyar a nuestros hijos nos corresponde a todos.

Fuente: elnuevodia.com / 13 de agosto de 2020

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