Javier Báez es Dueño y Señor del Espectáculo en las Grandes Ligas

El puertorriqueño Javier Báez se está convirtiendo en todo un fenómeno en el béisbol de Grandes Ligas y a pesar de ser un jugador al que no se le ha dado una posición final y firme en el terreno de juego con los Cachorros de Chicago, parece en camino a adueñarse de la escena en el futuro cercano de las Mayores.

El jugador del cuadro no es el mejor pagado del béisbol, pues apenas está en su cuarta temporada y sigue ganándose el salario mínimo, pero de seguro es de los peloteros más espectaculares de la actualidad.

Báez, de los campeones de la Serie Mundial de 2016, continúa deslumbrando por cada jugada que realiza, ya sea defensivamente al tocar un jugador con su movimiento relampagueante del guante para dar un out en intento de robo, en sus batazos de cuatro vueltas con su poderoso swing, o con su corrido de bases, y las maneras de deslizarse para evitar que lo pongan fuera.

Como ingrediente adicional a sus habilidades, Báez le está añadiendo un elemento de alegría a su juego, factores que al sumarse podrían continuar aumentando su valor para el día que se convierta en agente libre en 2022.

Uno de tantos ejemplos de su maestría en el juego se vio en un partido contra los Nationals de Washington en junio, en el que Báez contribuyó con dos excelentes atrapadas jugando en el campocorto en esa ocasión, y también
Impulsado por su brillante actuación con el Equipo Nacional de Puerto Rico en el pasado Clásico Mundial de Béisbol, donde #LosNuestros o el también llamado Team Rubio llegó hasta el subcampeonato, Báez al igual que otros miembros de ese equipo, han continuado su buen ritmo en la temporada 2017 de Grandes Ligas.

Báez en específico, ha hecho valer su mote de «El Mago» en cada jugada, ya que movidas que parecen imposible de realizar, las logra completar con una maestría impresionante. A eso hay que sumarle sus gestos de celebración, y obtendrá la receta perfecta para cualquier espectáculo que se transmita por televisión, justo lo que algunos entienden, le hace falta al béisbol, mientras otros sectores dentro de la misma disciplina prefieren el juego más pausado y menos expresivo de parte de los peloteros.

Tómese el caso del partido del domingo, cuando Báez se deslizó en el plato para anotar una carrera para los Cachorros. Chicago perdía 5-4 al llegar la parte baja de la décima entrada. Entonces, Álex Ávila vino a batear con las bases llena y conectó un lineazo al bosque derecho que permitió dos anotaciones, incluyendo la del triunfo en las piernas del puertorriqueño.
No solo fue lo relampagueante de la deslizada de Báez en el ‘home’, sino que en un mismo movimiento se levantó, miró al árbitro para ver qué decretaba y levantó los brazos en celebración al ver la rápida reacción del oficial cantando que había llegado a salvo al plato.

Todavía están frescas en la memoria del fanático puertorriqueño sus espectaculares jugadas durante el Clásico, como aquella en que recibió un fusilazo del receptor Yadier Molina a la intermedia y con un movimiento de látigo bajó su guante justo a tiempo para eliminar en intento de robo a Nelson Cruz, de República Dominicana, sin ni siquiera mirar al jugador y a la vez que celebraba el out antes de que el árbitro lo decretara.

También estuvo la ocasión en que se deslizó en tercera tras salir al robo de la base en el juego de semifinales ante Holanda. Báez se tiró de pecho, y aunque el disparo del receptor Shawn Zarraga llegó primero al guante de Xander Bogaerts, Báez lo burló en un movimiento de fracciones de segundo cuando ya llegaba a la almohadilla, girando su torzo mientras continuaba deslizándose, y evitando el contacto del guante de su oponente para llegar quieto.

Aunque fue declarado inicialmente out, su fogosidad le hizo instantáneamente pedir una revisión de la jugada y ganó el reclamo.

Editado.
Fuente: El Nuevo Día / 23 agosto de 2017

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