Proyecto Nacer de Bayamón: Educación que Empieza con la Familia

En un salón con pupitres acomodados de forma circular, cuatro muchachas y un muchacho soltaban carcajadas cada vez que uno de ellos intentaba tocar una nota en un violín. Entre risas y luego de tomar unos minutos para saborear el mantecado de chocolate que acababan de llevarles, la lección de esta clase de Español se enfocó en la discusión de la novela “Rafaela”, de la escritora argentina Mariana Furiasse.

Al otro lado del edificio, cuatro bebés de apenas meses de nacidos jugaban en el suelo acolchonado de una colorida sala repleta de juguetes, mientras una especialista en intervención temprana no les quitaba la mirada de encima. A su alrededor, espacios similares acogían a decenas de niños que pasan los días a pasos de sus padres, mientras estudian para completar su grado de escuela superior.

No se trata de una escuela tradicional, sino del centro educativo que ha creado el Proyecto Nacer, fundado en Bayamón en el 2000 como una organización sin fines de lucro para atender a las “familias prematuras”, o sea, a adolescentes embarazadas, sus parejas y sus familias, explicó la fundadora Mayra López Carrero.

“Aquí, no se hacía nada para atender a las adolescentes embarazadas y se iban de la escuela, no terminaban. Era un problema, salían portadas y portadas de periódico con eso, y decidí que tenía que hacer algo”, expresó López Carrero, quien es planificadora de profesión.

Lo que empezó como un pequeño cuido de niños, ahora es una escuela alternativa completa, que además de servicios educativos atiende a los hijos y todo el entorno familiar de sus estudiantes.

López Carrero desarrolló su currículo, bautizado como el Modelo de Incubadora de Familias, basado en la observación y la conversación constante con sus participantes acerca de sus necesidades y los retos que enfrentan a diario.

Hoy sabe que su enfoque está basado en la neurociencia.

“Nuestra meta es aumentar los factores protectores alrededor de esos jóvenes, que adquieran destrezas de paternidad responsable, que sus hijos sean exitosos en las escuelas. Queremos aumentar la movilidad social, que estos jóvenes vean que pueden hacer más con su vida, que no se pregunten ‘¿vas a la universidad?’, sino ‘¿qué vas a estudiar?’”, expresó.

La neurociencia estudia el sistema nervioso e intenta explicar el comportamiento del cerebro. Al aplicar la neurociencia al aprendizaje, se utilizan técnicas de enseñanza que tomen en cuenta cómo se desarrolla el cerebro y atiendan las necesidades de los estudiantes, explicó López Carrero.

Por ejemplo, los jóvenes llegan a las 7:00 a.m. al centro de Proyecto Nacer para el desayuno, pero las clases no empiezan hasta las 9:20 a.m. En ese tiempo, los adolescentes pueden tomar siestas o descansar en espacios del centro.

“Tú hablas con los jóvenes y lo que te dicen es que se levantan dos o tres veces por la noche (para atender al bebé). No descansan. ¿Quién puede estudiar si no ha podido descansar?”, narró la planificadora.

Asimismo, la carga académica que tiene cada estudiante se ajusta a sus necesidades socioemocionales. Los alumnos que requieren mayores servicios de apoyo tienen una carga académica baja, que puede aumentar a medida que se van supliendo sus demás necesidades.

“Si un estudiante llega llorando por la mañana, no lo mandamos directo al salón de clases. Tienen estrés, así no pueden aprender. Pasan con los asesores familiares, con el sicólogo, al área que llamamos servicios especializados”, sostuvo López Carrero.

Los cursos que toman los alumnos en el Proyecto Nacer -licenciado por el antiguo Consejo de Educación- se ajustan a su realidad como padres y madres. En vez de Historia de Puerto Rico, toman el curso de Historia de la familia. Pero los conceptos que aprenderían en una clase de Historia tradicional están incorporados en las demás materias, como Español, explicó López Carrero.

A los 16 años, Beverly Orjuela quedó embarazada. En la escuela en la que estaba matriculada, le advirtieron que no tendrían “consideraciones” con ella por su embarazo, aun cuando necesitaba atenderse unas condiciones de salud. En medio de la confusión y el temor, escuchó de Proyecto Nacer y, al llegar en compañía de una trabajadora social, decidió que era ahí donde quería terminar sus estudios.

Casi dos años después, Beverly está a unos meses de completar sus estudios de escuela superior y espera comenzar en enero sus estudios universitarios en Enfermería. Como madre, le dieron las herramientas para asegurarse de que su bebé pasara por las etapas correctas del desarrollo. Cuando el niño llegó a los ocho meses y no gateaba, las especialistas de intervención le enseñaron los movimientos que debía promover en su niño y cómo debía colocarlo en la casa para que alcanzara este logro.

“Yo llegué aquí bien ignorante. Yo era bien joven, iba a tener un bebé, y la gente me decía ‘te dañaste la vida’, ‘no vas a poder terminar tus estudios’… Pero yo seguí pa’lante y voy pa’lante. Aquí me han ayudado a lograr muchas cosas y a poder atender a mi hijo”, narró la joven.

López Carrero sostuvo que no se trata solo de atender a los jóvenes que serán padres y al bebé, sino que también integran a los progenitores de los adolescentes, sus hermanos y cualquier otra persona en su núcleo familiar inmediato.

“Nuestro ciclo (de pobreza intergeneracional) se rompe con el bebé. Le estamos dando las herramientas a esa familia para que sea autosuficiente, para que salgan adelante”, expresó López Carrero.

La planificadora será una de las conferenciantes en el segundo Seminario de Innovación Educativa (SIE), que celebrará la Fundación SM el viernes, 25 de octubre, en el Centro para Puerto Rico, en Río Piedras.

La directora de Mercadeo de la Fundación SM, Edna Rodríguez, explicó que el tema del seminario de este año será la neurociencia aplicada en la educación.

“Es un tema que suena complicado, pero es algo que ya se está haciendo. Lo vemos en Proyecto Nacer, lo vemos en otros lugares, y queremos que personas ligadas a la educación, que trabajan en esto, vean ejemplos de cómo es posible ser innovadores en la educación. No tiene que ser complicado”, sostuvo Rodríguez.

Editado.
Fuente: El Nuevo Día – 1 de octubre de 2019

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