Sigue la ‘De-Generación 80’

Se estrenó en 2005, pasó por varias versiones y logró acumular más de 150 funciones.

Nos referimos al fenómeno teatral “De-Generación 80”, que regresó a la escena local.

En esta ocasión, el proyecto “ochentoso” subió a escena en el Teatro Braulio Castillo, en Bayamón. Comenzó en diciembre 2016; y, tras una breve pausa por las fiestas navideñas, la obra de Alexis Sebastián Méndez regresó para continuar llenando de risas y nostalgia a todos los presentes, en funciones de día sábado, a las 9:00 p.m.

La noche del sábado 28 de enero, mientras llegaban los presentes y tomaban sus lugares, iban disfrutando de proyecciones televisivas de la celebrada década.

Comerciales, vídeos musicales, telenovelas y dibujos animados, entre otros, provocaron de inmediato una especie de competencia entre los asistentes por decir o “adivinar” quién o qué era lo que se estaba presentando en ese momento. Sin duda, fue la antesala perfecta para este evento, ya que predisponía al estado anímico perfecto para lo que se disfrutaría breves minutos después.

Una selección de pasos de comedia; personajes emblemáticos de la época (como por ejemplo Tío Nobel; Batman y Robin -de la serie de televisión-; Pepín, Rosa y Tito -de los libros escolares infantiles- entre otros); la eterna guerra entre rockeros y cocolos, alternados con proyecciones en pantalla moldearon este viaje a la época preferida del público que llenó a capacidad la sala, provocando que la risa fuera ininterrumpida.

Una propuesta simple de escenografía -diseño de Carla Santiago- fue lo necesario para que el espectáculo funcionara a la perfección: una gran pantalla de proyección, enmarcada por la forma de un televisor de la época; y unos multifuncionales cubos, pintados con referencias de los ochenta. Una iluminación cómplice en colorido y acentos, a cargo de Lynnette Salas, complementó con atino. El vestuario alusivo a la época, a cargo de Miguel Vando, resultó acertado al incluir modas, estilos y colores brillantes, camisas con grandes hombreras, “leggings” y correas, entre otros detalles emblemáticos.

De igual manera, resultó con la utilería, a cargo de Alexis Sebastián Méndez: tan pronto entraban algunos elementos o artefactos de la época -como las primeras versiones de teléfonos celulares-, causaban risas y reacciones. Por supuesto, el maquillaje y la peluquería -diseño de Bryan Villarini y ejecución de Loury Merced, incluyó aportaciones que, de igual modo, eran chistes en sí y aportaron magníficamente al colectivo.

Completa la ficha técnica la puntualizada y precisa regiduría de José Santos Ferrer y Lynette Salas, alternadamente.

Un elenco talentoso y con amplio dominio de la comedia no podía faltar en esta receta. Tita Guerrero y Gerardo Ortiz, quienes estuvieron en las pasadas puestas de la comedia, regresaron en esta ocasión, acompañados por Luisa de los Ríos, Raymond Gerena y Albert Rodríguez, siendo éste último también el director de la pieza. Este grupo de colegas, además de pasarla bien, lograron que los demás también la pasaran de igual modo, estableciendo una simpática complicidad entre los espectadores y el elenco. Por su parte, Rodríguez -como director- logró un ritmo fluido y preciso. Utilizó hábilmente los pocos elementos de escenografía disponibles para multiplicar sus posibilidades y le dio un hilo conductor al espectáculo.

Finalizada la función, tal y como lo prometiera la producción en el vestíbulo del teatro, se celebró el tradicional “party de marquesina”, con música de los ochenta para que todos disfrutaran, bailaran y compartieran con el elenco de la obra.

“De-Generación 80”, sin duda, resulta un documento histórico de la propuesta época en Puerto Rico. La obra es un viaje lleno de nostalgia, risas y grandes momentos que formó a toda una generación de boricuas; y una clase de historia para los más jóvenes.

Quizás así los jóvenes adultos de hoy puedan entender mejor a sus padres, quienes se criaron y crecieron en un momento en el que no había acceso tan inmediato a la información y se compartía sin redes sociales cibernéticas.

Fuente: Fundación Nacional / 6 de febrero de 2017
Editado.

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