Cinco Años del Bayamonés Javier Báez: Habilidades, Sonrisas y Mucha Magia

Han pasado cinco años de grandes swings y de jonrones aún más grandes. Han pasado cinco años de aventuras corriendo las bases que pocos se atreverían siquiera a intentar. Y ha pasado un lustro de toques para poner de out en las bases hechos con las artimañas de manos reservadas para un prestidigitador. He allí el motivo de su apodo: «El Mago».

En mayor parte, han sido cinco años de actitud en el terreno.

La estrella de los Chicago Cubs, Javier Báez, celebra el quinto aniversario de su ascenso a las Grandes Ligas este lunes, cuando unos Cubs enrachados reciban la visita de los Oakland Athletics, disfrutando de una ventaja de 1 ½ juegos en la División Central de la Liga Nacional.

Los Cubs cuentan con varias estrellas en su roster, pero ninguna es más rutilante que Báez, quien juega a la pelota «con audacia» según dice su manager, con «una energía increíble» según las palabras de sus compañeros, mientras es denominado «adorable» por los fanáticos que, bueno, lo adoran. Ha pasado mucho tiempo desde que Báez era ese chico impetuoso que «le hacía swing a todo».

«Estaba sentado en las tribunas viendo uno de sus primeros partidos en 2014» recordó su compañero Kris Bryant el fin de semana pasado. «Estaba recibiendo el premio a pelotero de ligas menores del año y él tuvo un gran partido. Le hacía swing a todo. Veías la reacción que tenía en aquél entonces y la comparas con la reacción que tiene ahora. La diferencia entre el día y la noche».

Quizás ningún otro miembro de los Cubs en memoria reciente ha sido visto con un escepticismo similar al que despertó Báez cuando incursionó por primera vez en Ligas Mayores (como elegido en primera ronda del draft); sin embargo, ha convertido a los dudosos en fervientes aficionados durante el transcurso de los cinco años de su carrera. Parece que todos ahora aman a Javier Báez.

«Tiene ese factor indescriptible cuando pisa el terreno», afirma Jon Lester. «Me recuerda a David Ortiz. Cuando David pisaba el círculo de espera, a nadie le importaba quién estaba bateando. Pero Báez también lo tiene a la defensiva. Cuando batean en su dirección y se acerca a la pelota, todos detienen lo que está haciendo y prestan atención».

«Jamás he visto algo similar».

Esa última oración podría ser una de las más repetidas a la hora de hablar de Báez. Sus cualidades únicas lo han llevado de ser ese pelotero con swing alegre a toda una súper estrella, a pesar de contar con un porcentaje de embase de por vida de apenas .311 y es líder actual en las Mayores en ponches. A la gente no le importa mucho y ciertamente, su manager tampoco se preocupa.

«Está dispuesto a asumir riesgos que nadie más asume, porque no tiene miedo», indica Joe Maddon. «Él juega este deporte de forma intrépida. Practica este deporte como un juego, mientras que un montón de chicos no pueden hacerlo de esa forma. La razón radica en que, si alguien comete un error, sienten que tienen que hacerlo de forma más rutinaria porque es más aceptable».

«Por ende, si cometes un error de forma más extravagante, la gente terminará frunciendo el ceño. A él no le importa eso. Y yo no deseo que le importe jamás».

Cuando se le preguntó la razón por la cual Báez podría ser la estrella de mayor renombre en el equipo, Bryant (figura por derecho propio), dijo lo siguiente:
«Su energía. La personalidad. La forma ostentosa y la facilidad con la que hace las cosas. A la gente le encanta eso. Sus toques de base y su corrido por las almohadillas. Tiene un ojo para la cámara. Es sumamente único. No hay nadie como él».

Eso, más que nadie, es lo que atrae hasta a los aficionados casuales a la presencia de Báez.

«Él es mi pelotero favorito, claro que sí», dijo la aficionada de los Cubs Jill Oldham, proveniente de Highland Park. «Me encanta verle jugar. Y me encanta su sonrisa».

Oldham no es abonada del equipo o ni siquiera es alguien que mira o asiste a muchos partidos. Sin embargo, ella deja todo lo que está haciendo cuando «El Mago» está en lo suyo. Y la sonrisa de Báez te dice todo lo que necesitas saber con respecto a su actitud a la hora de practicar su deporte.

«Es divertido», dice Báez. «Es divertido ver que todos te conocen y esperan cosas grandes de ti. No permito que eso se inmiscuya en mi juego. Tengo que estar en mi juego y cuando cometo errores, simplemente ocurre. Se trata de jugar este deporte con tesón».

A menos que consideren que un bajo porcentaje de embasado o una abultada cifra total de ponches le restan a su juego, consideren sus logros obtenidos en el transcurso de cinco años: compartió el honor al Jugador Más Valioso en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 2016, dueño del segundo puesto en la votación al Más Valioso en el Viejo Circuito en 2018, titular del Juego de Estrellas en la segunda base y en el campocorto en temporadas consecutivas y, obviamente, un título de Serie Mundial. Al igual que varios de sus compañeros, durante las cuatro temporadas completas que ha laborado en las Grandes Ligas, su equipo no ha dejado de clasificar a la postemporada.

Desde su debut hace cinco años un día como este lunes en Colorado (partido en el cual pegó de cuadrangular), Báez ocupa el tercer puesto dentro de los Cubs en las categorías de hits, jonrones, carreras impulsadas y anotadas, siendo líder de la franquicia en bases robadas. Y no jugó a diario sino hasta 2017.

«Se trata de hacer ajustes», expresó Báez con respecto a la forma como ha hecho progresos. «Eso es lo más difícil, pero tienes que hacerlo».

Si bien es cierto que Báez pudo haber sido considerado atrevido en algún momento, esa no es la forma como Maddon lo percibe. La «atención», tal como la denomina el manager, de Báez hacia su hermana Noely, quien sufría de espina bífida y falleció en 2015, fue una ventana a la personalidad de la estrella de los Cubs.

«Eso siempre formará parte de su estructura», dice Maddon. «No existen dudas sobre Javy como ser humano… ¿Cómo ha cambiado en los últimos cinco años? No lo ha hecho. Veo al mismo chico. Es una persona con los pies bien puestos sobre la tierra».

Sobre el terreno, la habilidad de Maddon a la hora de alentar el ascenso de su jugador hacia el estrellato durante el último lucro bien puede formar parte del mejor trabajo hecho por el estratega.

Maddon permite a Javy ser Javy.

«¿Su juego sobre el terreno? Comete menos errores mentales», dice Maddon. «La primera vez que le vi jugar, no siempre hacía las jugadas de rutina de forma consistente. Ahora lo hace y sigue logrando sus fabulosas jugadas. Lo he dicho muchas veces: Nunca quiero quitarle su agresividad».

Báez afirma que nunca cambiará porque, simplemente, es incapaz de jugar al béisbol de otra forma.

«Muchas personas cambian, pero lo que me hizo llegar hasta aquí es que soy yo mismo», afirmó. «Quiero mantenerme igual».

Suena como una promesa a mantener durante cinco años o más. Más toques de base. Más riesgos alocados sobre las bases… los cuales, normalmente, le salen bien.

Y más de esa actitud. No todos la tienen.

«Él cuenta con esa característica que le hace tan carismático», dice Lester. «Me encanta verle jugar».

«Estos cinco años han pasado sumamente rápido», afirma Báez. «He pasado por muchos altibajos. Me siento genial. Y estoy sano. ¿Por qué no puedo seguir así?»

Editado.

Fuente: espndeportes.espn.com / 5 de agosto de 2019

Deja un comentario

11 + dieciseis =