Nuestros viejitos encantados con el Tai Chi

Un nutrido grupo de “jóvenes de la tercera edad” disfruta de practicar el arte marcial.

“Yo estaba destruida, me había jorobado, estaba muy mal físicamente”. En diciembre de 2010, Daniela Estrella, entonces con 78 años, perdió a su esposo y sus condiciones de salud empeoraron, pero encontró algo que la ayudó a levantarse, a caminar sin mirar el suelo: el Tai Chi.

“Mentalmente, me ayudó a superar la pérdida, pero también me he recuperado yo… mi cuerpo. Aprendí a bailar aquí”, dijo ayer la mujer a la salida de una sesión.

El Tai Chi es un arte marcial con aplicaciones terapéuticas que está recomendado para personas de cualquier edad y sexo. Pero para el instructor Pedro Rentas Sotomayor, “el Tai Chi es vida”.

Rentas Sotomayor tiene 73 años y ofrece las sesiones a un grupo de adultos mayores todos los martes y jueves en el Centro Comunal Jardines de Caparra en Bayamón.

Comenzó en el 2010 con seis personas y hoy, gracias al auspicio de la aseguradora MCS, asiste un promedio de 65 personas a cada sesión.

“El practicante de Tai Chi no solamente aprende los movimientos, se relaja el tiempo entero; los músculos, el flujo de sangre es mucho mejor, rejuvenece. Dicen que cada vez que tú practicas Tai Chi te pones un año más joven”, bromeó el instructor.

La práctica frecuente de este arte marcial, según el experto, reduce los niveles de estrés y ansiedad, mejora la flexibilidad y el balance, ayuda a combatir la artritis y estimula el flujo sanguíneo. Los ejercicios consisten en una combinación de movimientos suaves, concentración y respiración consciente.

“Se puede ver la alegría de la gente. Vienen con todo tipo de dolores y en la práctica, pues, se les van yendo porque van suavizando su cuerpo”, aseguró.

Los testimonios se repiten. Hay quienes contaron que su única salida consistía en las visitas a los médicos hasta que comenzaron el ejercicio. Hay quienes enumeran el montón de dolores y padecimientos que ya no tienen y quienes piden que las clases sean más frecuentes. La mayoría afirmó con insistencia que el Tai Chi, además, les ha dado una familia.
Y así llegan los sesentitantos adultos mayores y hacen todos los movimientos que muestra el instructor, sin prisa, pero sin pausa.

“De todos los grupos este es el más unido, son una gran familia”, les dijo Rentas Sotomayor al terminar la sesión. “Así nos sentimos”, contestaron algunos a coro.
Daniela Estrella tiene hoy 85 años y con alegría afirmó que “la vejez no es mala, hay que saber vivirla”. Además, practica zamba y otros ejercicios.

En un intento por mejorar su calidad de vida, Mirta Ríos Rivera comenzó a tomar las clases de Tai Chi hace tres años y hasta convenció a su esposo Avelino Ortiz de integrarse al grupo. Esta semana están de fiesta por su aniversario número 52 de casados.

Bueno, tal vez no estén tan de fiesta porque Ríos Rivera aseguró que “ya no celebramos na’, antes nos íbamos de viaje”, pero bien que recordaron aquel primer encuentro en los que Ortiz terminó embelesado al verla con un vestido rojo.

“Yo creo que se enamoró del traje”, dijo Ríos Rivera sonriendo.

“Le expliqué lo bueno que era esto [el Tai Chi] para el balance, para ese dolor de los huesos. Al principio a mí se me ‘estrillaba’ todo y de momento estuve de lo más bien y tengo mucho balance”, dijo la madre de tres hijos.

Fuente: Primera Hora / 15 de febrero de 2017

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